sinceramente

“Todo Cambiemos quería esa foto mía entregándole el mando a Macri porque no era cualquier otro presidente. Era Cristina, era la «yegua», la soberbia, la autoritaria, la populista en un acto de rendición”

“Muchas veces, después del balotaje, pensé en eso que finalmente no se dio: yo, frente a la Asamblea Legislativa, entregándole los atributos presidenciales a... ¡Mauricio Macri! Lo pensaba y se me estrujaba el corazón. Es más, ya había imaginado cómo hacerlo: me sacaba la banda y, junto al bastón, los depositaba suavemente sobre el estrado de la presidencia de la Asamblea, lo saludaba y me retiraba. Todo Cambiemos quería esa foto mía entregándole el mando a Macri porque no era cualquier otro presidente. Era Cristina, era la «yegua», la soberbia, la autoritaria, la populista en un acto de rendición...

...Me llamaron loca, histérica, orgásmica, desesperada por el poder. Mientras escribo, pienso con dolor que a pesar de haber sido la primera mujer electa presidenta de la historia, no se alzó ninguna voz feminista para condenar el ataque por mi condición de mujer. Ojo, no digo para defender el gobierno, ni las políticas, ni a ninguna persona en particular, sino el género que era agredido como tal»...

...Yo antes era una persona que decía «no soy feminista, soy femenina». ¡Qué estupidez! ¡Qué inmensa estupidez y lugar común! En la marcha de 2018 salieron las adolescentes de 13, 14 y 15 años. Eran decenas de miles que salían de los colegios, religiosos inclusive -porque les veías los uniformes-, se sacaban la camisa y se ponían pañuelos verdes. Ahí me puse a pensar... dentro de quince años yo voy a tener 80, voy a ser una vieja y Helenita va a estar en quinto año, María Emilia va a estar en cuarto y les van a preguntar las compañeritas: ‘Che, ¿qué votó tu abuela?’. Y ellas van a contestar: «Esa vieja votó en contra». ¡No, señor!... Eso no me lo voy a permitir...

...Me cuestan entender racionalmente los agravios de la clase media aspiracional. Elisa Carrió es el perfecto ejemplo: quiere parecer lo que no es, pertenecer a donde no pertenece. Me recuerda a las costumbres de algunas clases acomodadas provincianas, que no llegaban a ser aristocracia en la época de los Luises, y que ansiaban conocer Versalles o soñaban con vivir allí, pero no podían. Ella me da esa impresión. Y es una pena que, justo ahora que concretó su aspiración y forma parte del gobierno que siempre vivió en Versalles, la crisis que provocaron está destruyendo al resto y las llamas se acercan al palacio. Para colmo, ella no vive en Versalles, solo la invitan, pero ni siquiera a dormir. La dejan ir a comer o a tomar el té, pero después se tiene que ir...

...El gobierno de Macri es una catástrofe económica y una tragedia social, provocadas por las propias políticas programas y ejecutadas desde el 10 de diciembre de 2015. Nosotros sí que podemos decir que nos tocó enfrentar una crisis externa en serio».

«Convencieron a los argentinos que comprar dólares era un derecho humano y entonces nos insultaban porque no los dejábamos comprar todos los dólares que querían. Sin embargo, llegamos a escuchar al Gobierno, a través de Aranguren, diciendo que el acceso a la energía no es un derecho humano. Qué paradoja, ¿no? Además, me pregunto... ahora en el gobierno de Macri, ¿cuántos argentinos y argentinas pueden ahorrar dólares? Creo que eso es parte del envenenamiento, de la mentira...

...Creo que el gobierno de Macri expresa a un 30 por ciento duro, o tal vez menos, que son antiperonistas. Son los que están en contra de los derechos humanos y de que los ricos paguen impuestos o la soja retenciones. Ese porcentaje, que tiene prejuicios por ignorancia, desinformación y contrainformación y despotrica contra la política y contra un Estado que administre la distribución de la riqueza de todos los argentinos. Ese grupo que durante la crisis por las retenciones me gritaba «yegua» o «puta», y que fue clave en el triunfo de Macri de 2015, también es racista, tiene tirria a los «negros....

...Si alguien me pidiera que definiera a Mauricio Macri en una sola palabra, la única que se me ocurriría es: caos. Si... Mauricio Macri es el caos y por eso creo firmemente que hay que volver a ordenar la Argentina. Como se dice por ahí: que cada cosa esté en su lugar; la heladera en la cocina y el inodoro en el baño. Esto exige a cada uno de los argentinos y las argentinas, cualquiera sea su lugar en la sociedad, una primera decisión casi actitudinal que permita encarar los problemas que el gobierno Mauricio Macri nos está dejando y que no existían en el 2015...”  DESCARGAR LIBRO EN PDF

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JULIAN