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La historia se abre en Buenos Aires, en enero de 1923 y durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, con el asesinato del Comandante Zavala a manos de un hombre de nombre desconocido. A partir del cual se produce un racconto de lo acontecido antes del suceso, a través de lo que se desarrolla en la historia, comprendido en un período estimado entre 1920 y 1923.

Ante la injusta situación económica reinante, las empresas obreras de Puerto Santa Cruz y Río Gallegos, afiliadas a la llamada FORA comunista, la cual es dominada por los anarcosindicalistas y los sindicalistas revolucionarios, deciden impulsar una campaña de sindicalización de los peones de la Patagonia argentina, esquiladores y otros asalariados. La respuesta de los estancieros y terratenientes (en su absoluta mayoría de los extranjeros) es extremadamente dura, con despidos, violencia y amenazas. La simple elaboración de petitorios por parte de los peones del lugar a represalias. Lo sucedido conduce a la intensificación del conflicto, lo cual a su vez desemboca en la rebelión de los trabajadores hacia los oligarcas y sus instituciones Sociedad Rural Argentina de Río Gallegos.

El gobierno de Hipólito Yrigoyen intenta negociar en el principio, para los embajadores, para el final de este fin. Teniente Coronel Zavala, quien busca la concordia entre las partes. Esta es una lograda por un breve tiempo, gracias a la creación de un nuevo Estatuto del Peón Rural. Pero cuando el conflicto se recrudece después de una conspiración llevada a cabo por el gobierno provincial y la elite estanciera, el gobierno nacional es instigado a enviar por segunda vez a Zavala, quien regresa a la Patagonia con una mayor dotación de militares y un objetivo distinto: aniquilar a sangre y fuego a la rebelión. Hubo 1500 obreros y huelguistas muertos.