El gran dictador (1940)

 

El guión de "El gran dictador" es un modelo de coherencia. La costumbre de Chaplin de improvisar continuamente en sus películas desapareció durante el rodaje de esta parodia del nazismo, cuyo significado histórico supera al resto de los filmes gracias a una demoledora parodia de Hitler y Mussolini. La escena final, cuando se desprende de su máscara y habla al público en primera persona, ensalzando los valores más nobles del hombre, convirtió a esta película en un hermoso mensaje de paz y libertad, y el socialismo.