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El revolucionario no se deja amilanar

El revolucionario tiene espíritu con temple de acero, y no se amilana ante los fracasos que se producen en el transcurso de la lucha, y particularmente en la etapa inicial.

El sector popular: razón de la lucha revolucionaria

Los estudiantes revolucionarios deben tener una clara conciencia de la razón que coloca al sector popular, del cual forman parte, en las primeras filas de la batalla por la transformación de la sociedad.

La investigación es primordial

Se hace preciso que el estudiante revolucionario acuda a la fábrica y al barrio, a la comarca y al latifundio. La investigación es primordial para proceder a la movilización de las masas populares contra sus enemigos.

Persuasión, no polémica

Es conveniente desarrollar el estilo de persuasión y no de polémica en nuestra forma de emprender la crítica. Darle énfasis a los propios puntos de vista no exige necesariamente adoptar una postura polémica.

Convencer, no vencer

En la discusión interna cada uno debería de tener presente que lo que conviene a los intereses del movimiento, de la clase, de la nación es convencer y no vencer a la otra parte.

Modestia y conciencia colectivista

La modestia facilita, quizá en muchos casos decisivamente, la vida colectiva, la actividad de un conjunto de personas; precisamente, la conciencia colectivista, la conciencia de que es la energía de un conjunto de hombres lo que integra la vanguardia, es imprescindible en el espíritu militante. Ese espíritu colectivista, que lo sustenta la modestia, debe convertirse en una pasión en el militante revolucionario.

Planteamiento de los problemas en su momento oportuno

Es necesario fortalecer la práctica, entre los militantes, de referirse a los problemas que les preocupan, sin esperar a que se den todas las condiciones que hacen más fácil expresar las opiniones de que se trata.

El hermano sandinista: sincero, fraterno, pero también enérgico

Es educativo recordar con detención el título que ostentan los combatientes sandinistas: Hermano. Todo esto tampoco es opuesto al empleo de la energía y el rigor, tan necesarios en la dura vida clandestina y guerrillera. De lo que se trata es de ser enérgicos y rigurosos sin olvidar el respeto, la sinceridad, la fraternidad.

Ante las debilidades que se arrastran: una critica constructiva, fraternal y responsable

No conviene tomar como una verdad barata aquello de lo justo que es orgullo sandinista, popular, proletario ante los logros alcanzados. Y crítica constructiva, fraternal, responsable ante las debilidades que se arrastran.

Vinculación práctica con el combate, con la acción

Paradójicamente, el atraso político a la postre canalizó cierto aspecto positivo del militante sandinista: la inclinación a la vinculación viva y práctica con el combate, con la acción.