• 10.jpghkap5l.jpg
  • 202.jpg
  • 96645_img.jpg
  • 0000452905.jpg
  • alejandro.jpg
  • maxi.jpg
No solo no soy moderado sino que traté de no serlo nunca, y cuando reconozco en mí que la llama sagrada ha dejado lugar a una chica lucecita votiva, lo menos que pudiera hacer es ponerme a mi vomitar sobre mi propia mierda

Carta de Ernesto Guevara a su madre

México, 15 de julio de 1956

En 1925 el peruano José Carlos Mariátegui, fundador de la revista Amauta y primer marxista de América, escribió: " Todas las investigaciones de la inteligencia contemporánea desembocan en esta conclusión unánime: la civilización burguesa sufre de la falta de un mito, de una fe, de una esperanza [...] El mito se mueve al hombre en la historia. Sin un mito la existencia del hombre no tiene ningún sentido histórico [...] Los pueblos capaces de la victoria fueron los pueblos capaces de un mito multitudinario ". 

Según Mariátegui, los mitos no son necesariamente ilusiones falsas, sino más bien creaciones movilizadoras que condensan esperanzas colectivas y anhelos populares.

Revolucionario genuino y radical, fotogénico y joven, Ernesto Guevara fue retratado en marzo de 1960 por Alberto Korda y su rostro recorrió el mundo. Se convirtió en el mundo de una rebelión mundial. Desde las Panteras Norteamericanas hasta los estudiantes japoneses, desde los insurgentes palestinos hasta los negros insurrectos de Sudáfrica, desde las guerrillas latinoamericanas hasta los intelectuales franceses, todas las rebeldes llevan como estandarte. Guevara dejó de ser Ernesto y se transformó en el Che. Un mito y una leyenda atravesados ​​por un tironeo ininterrumpido y una resignificación permanente.

El mito del che en una triple disputa

En esa pulso por el apropiarse del Che, los perfiles posibles son los protagonistas: (a) el Che devenido objeto mercantil y la oferta de vidriera; (b) el Che políticamente correcto, luz y progreso simpático; (c) el Che inspirador político de corrientes revolucionarias y portador de un pensamiento marxista radical, antiimperialista y anticapitalista. Podría quizás hablar sobre un cuarto de relato que dibuja como "un asesino frío y sanguinario". Pero no hay convence a nadie.

(a) La primera aproximación a la Guevara existió desde el asesinato en octubre de 1967. Desde esa fecha su imagen inunda librerías, kioscos, tapas de CD, películas, remeras, bikinis, ceniceros, encendedores, cervezas y cualquier objeto que pueda ser comercializado en el mercado La "guevaromanía" resurge ante cada aniversario. ¡Qué tremenda paradoja la de un pensador que conoce en detalle los tres tomos de El capital de Marx el acabado en el comercio! No muy diferente a Mao Tse Tung, quien representa algo más que un cuello de camisa o un ícono pop de Andy Warhol. O la estrella roja de cinco puntas, el Ejército rojo bolchevique creado por León Trotsky, hoy más conocido por adornar el botella verde de una cerveza de moda.

(segundo) En el segundo perfil se inventa en la luz y el desierto, en las emociones fuertes, rodeado de suspiros melancólicos por los "bellos tiempos que se han ido y ya no volverán". Aquí se convierte en un progreso tímido, comodín útil para barnizar con tinturas políticamente correctas en las gestiones institucionales tradicionales. Desde este ángulo, el Che deja de ser el inspirador de incendios juveniles para convertirse en una estatua de bronce que no molesta a nadie (ya que es el rinde tributo pues tranquiliza verlo muerto y petrificado). ¡Qué curioso que Guevara, hermano mayor de Miguel Enríquez, Inti Peredo, Mario Roberto Santucho y Raúl Sendic, se terminan transformando en una pieza de metal más cerca de la canonización y el museo que del fuego de la revolución latinoamericana! Justo él ... quien alguna vez,Porque a los héroes, compañeros, a los héroes del pueblo, no se puede separar del pueblo, no se puede convertir en estatuas , en algo que está fuera de la vida de ese pueblo para lo cual la dieron, El héroe popular debe ser una cosa viva y presente en cada momento de la historia de un pueblo. Así como se recuerdan a nuestro Camilo, así como recordar a Martí, al Martí que habla y que piensa hoy, con el lenguaje de hoy, porque lo que tienen de los grandes pensadores y revolucionarios: su lenguaje no envejece. Las palabras de Martí de hoy no son de museo , están incorporadas a nuestra lucha y nuestro emblema, nuestra bandera de combate "(Conmemoración del natalicio de José Martí, 28/1/1960).

La canonización de Guevara vaciado de contenido político tampoco es una excepción. Su guía inspirador, Vladimir Ilich Lenin, quien dedicó su vida a levantar barricadas, construir organizaciones insurgentes y generar revoluciones terminó convertido -gracias a Stalin en una momia embalsamada y en un objeto de museo.

(do) Desde el tercer ángulo, una notable distancia del mercado y los museos, el negocio y la nostalgia complaciente, Guevara sigue siendo una astilla en el cuello de terratenientes, banqueros, empresarios, policías y militares. Un heredero de Mariátegui, un estudioso obsesivo de Marx, un admirador de Lenin y el político radical más notable de América Latina además de uno de sus pensadores marxistas más heterodoxos. Desde la revolución cubana y el zapatismo de Chiapas hasta la insurgencia colombiana y el bolivarismo de Venezuela, desde el MST de Brasil hasta los piqueteros de Argentina, desde el estudiantado de Chile hasta los indígenas de Bolivia, todos y todas, continúan referenciándose en él. Lejos de las vidrieras y las manipulaciones oportunistas, continúa existiendo el guevarismo como proyecto político y pensamiento radical.

Un muerto que no para de nacer

Queridos viejos:

Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante,

Vuelvo al camino con mi adarga al brazo.

Hace de esto casi diez años, los escriben otra carta de despedida.

Según recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor médico;

lo segundo ya no me interesa, soldado no soy tan malo.

Nada ha cambiado en esencia, salvo que soy mucho más consciente,

mi marxismo está enraizado y depurado.

 {mospagebreak}

Carta de Ernesto Guevara a sus padres

La Habana, marzo de 1965

Los tironeos y las disputas por su herencia multiplican los espejos que reflejan el rostro de varias generaciones argentinas.

Cada generación dialoga con Guevara desde sus propios problemas, sus dudas, sus falencias, sus sueños, sus desafíos pendientes, sus anhelos incumplidos.

La generación del '60 vio en el Che la encarnación de todo el aquello que la vieja deja ya no dar del contenido: moral del ejemplo, nueva cultura, lucha contra la enajenación y la explotación (al mismo tiempo), crítica de la burocracia, internacionalismo genuino y sobre todo, un método de lucha político-militar. Para la generación de la generación Guevara expresa la cabeza visible de un proyecto continental, impulsado por la revolución cubana y Fidel Castro. Una forma de lucha política donde se confronta con las instituciones y el eje pasa al enfrentamiento directo con el poder armado de las dictaduras militares y sus amos del norte, Wall Street, la CIA, el Pentágono y la Casa Blanca.

Ya asesinado a sangre fría en Bolivia por el ejército y Félix Rodríguez, agente de la CIA que daba las órdenes, la generación del '70 volvió a encontrar en el Che un ejemplo de vida. Pero lo descifró desde otro lugar. Después del Cordobazo, la figura de Guevara se entremezcla con el fantasma de Perón. Aunque existieron corrientes que, apoyándose en el marxismo del Che, dieron una batalla por la conciencia clasista y socialista de los trabajadores y no aceptaron encolumnarse detrás del general Perón y su "capitalismo nacional", eran minoritarias. En esos años, la mayoría de la juventud argentina veía en el Che un revolucionario que era parte de una constelación mayor, donde también brillaban otras "estrellas": los generales Velazco Alvarado [Perú], Torres [Bolivia] y el propio Perón. El nacional-populismo fue hegemónico.

Después vino 1976, la dictadura, el terror, el genocidio, la masacre. Más de 100.000 desaparecidos en toda América Latina. Durante esos años tenebrosos el Che Guevara se convirtió en un desaparecido junto con sus libros, su imagen y su póster.

A partir de 1983 el pueblo volvió a la búsqueda. Muchos jóvenes que no han vivido los '60 y los '70, se abocaron a reconstruir el pasado.

Un sector de intelectuales, ex-izquierdistas, sumados al gobierno de Raúl Alfonsín, el proporcionó a la juventud un relato tramposo, sesgado, unilateral. Guevara ha sido "un rebelde bienintencionado, pero que no entendía nada de política". De la mano de la teoría de los demonios, algunos ex marxistas lo parangonaban a los militares genocidas. Triste y mediocre teoría que homologaba al almirante Massera y al torturador Astiz con revolucionarios como Rodolfo Walsh y Raymundo Gleyzer.

Entonces volvió el Che en las remeras y los libros, pero no en política. ¿Quién se animaba, en los '80, un defensor de la actualidad política de Guevara? No hay canciones de su iconografía, sino el eje central de su pensamiento político acerca del poder y la revolución.

Y apareció Menem, quien llegó con la vida retórica y la puesta en escena nacional-populista. Mientras se denostaba al Che, se privatizaba la Argentina de raíz y caía el Muro de Berlín.

Guevara, la crisis neoliberal y el ocaso del posmodernismo

Desde aquel derrumbe bochornoso de las burocracias del Este europeo (el que Guevara había impugnado duramente), el neoliberalismo económico y el posmodernismo cultural parecían eternos. Mientras las recetas económicas de Milton Friedman se privatizaban en los '90 hasta el agua, el mundo se desencantaba de la imaginación sesentista. El posmodernismo, bajo el pretexto del defensor a las minorías y sus diferencias, terminó legitimando un reino monocorde, triste y sin alternativas. El "hombre mediocre" sin ideales ni aspiraciones, de lo que hablaba José Ingenieros hace cien años, se volvió moneda corriente. Lejos quedaba el "hombre nuevo" del Che.

Pero ese supuesto "fin de la historia" (Francis Fukuyama), ese "agotamiento de la política" y esa "crisis de los grandes relatos", duró muy poco.

Reivindicando al Che, en 1994 entran en escena los zapatistas y dan la primera vez en el "Nuevo Orden Mundial". La Paz, Seattle, Davos, Barcelona, ​​Buenos Aires, Genova, etc. En todos los lados la bandera con el rostro del Che Guevara acompaña la insurgencia juvenil. Rápidamente entran en crisis los falsos axiomas neoliberales: Mayor mercado = mejor democracia; más sumisión a Estados Unidos = más derechos humanos; privatización = superación de la burocracia, etc.

En Porto Alegre los Foros Sociales Mundiales abren el siglo XXI gritando: "Otro mundo es posible". Renacen la sed de ideología, el apetito de totalidad, la necesidad de una cosmovisión de la historia y el deseo de cambiar el mundo. Se profundiza la crisis del pensamiento en las migajas y se agota el culto dogmático del fragmento.

Retorna una vez más el mensaje del Che. Se palpa en el aire. Decenas de millas de jóvenes, hastiados con la vieja política, los arcos del sistema capitalista y del neoliberalismo, sin una dirección definida por delante, pero a la búsqueda de una nueva alternativa de vida, enarbol en marcha y movilizaciones, en estadios de fútbol, ​​en plazas, en parques, en recitales, casi fanáticamente, la bandera del Che.

¿Qué les ofrece el Che? Un pensamiento político en el centro de la estrategia es el problema del poder . Una concepción de la transformación social, la subjetividad y la revolución, donde la conciencia antimperialista, clasista y socialista es fundamental, donde se disipan las ilusiones en las reformas tímidas y las medias tintas, en la progresividad de la "burguesía nacional" y en el populismo ... En definitiva, una nueva cultura y un ejemplo de otra manera de vivir, donde queda abolido para siempre el doble discurso y la moral doble. La estrella del Che Guevara, sobre el mito y la leyenda, vuelve para quedarse.