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El crecimiento sin obstáculos del capitalismo euroestadounidense después de la caída del comunismo soviético y europeo, la conversión de China y de Indochina al capitalismo de Estado y al auge de la dictadura militar de mercado libre en Latinoamérica, respaldadas por los EEUU, un nuevo ímpetu a la construcción occidental imperial llamada "globalización".

El proceso de globalización fue el resultado de las condiciones 'externas' y 'internas' y coaliciones de clase incrustadas en la estructura social tanto de los países imperiales como de los países 'recipientes' u objetivos. La expansión del capital no fue ni un proceso lineal ni de expansión (acumulación) continuada ni uno de colaboración sostenida de los países objetivos. Las crisis en los centros imperiales y las transformaciones de los regímenes en los países asociados afectaron al flujo de capital, al comercio, a las normas ya las regulaciones. Una de las consecuencias no pretendidas de la ascensión de las clases dominantes globales fue el surgimiento de movimientos sociales a gran escala y tumultuosos, especialmente en Latinoamérica, que retaron a los gobernantes, ideología e instituciones que mantienen el imperio global. Las relaciones entre globalización imperial y movimientos sociales son complejas, cambiantes y están sujetas a reveses y avances. Este estudio, con atención a Latinoamérica, plantea diversas hipótesis al explorar la relación entre globalización y movimiento social durante un período de treinta y cinco años: desde el comienzo de la doctrina del libre mercado que es la fuerza motora de la globalización (1975) hasta hoy (2010). Este arco temporal nos demostró del tiempo suficiente para observar las operaciones un largo plazo del capital global y las trayectorias históricas de los movimientos sociales. Tomando Latinoamérica en su conjunto como una sola entidad, amplía nuestro campo de acción y minimiza la posibilidad de desarrollos específicos para un solo país. Nuestra investigación se guía por un número específico de hipótesis que se prueban a través de un análisis histórico de las tendencias económicas globales y la trayectoria de los movimientos sociales. Empezaremos hacer una breve repaso de las dinámicas de la globalización y el crecimiento de los movimientos sociales en Latinoamérica para la inclusión de las hipótesis clave acerca de las relaciones entre globalización y movimientos sociales. Globalización: Clase, Estado y Economía El comienzo de una nueva y dinámica fase de la expansión de capital imperial, que llama la globalización, debe mucho al resultado político favorable de la lucha mundial a escala entre el capital y la clase obrera. La derrota y retirada de la clase obrera en Occidente, particularmente en EE.UU. e Inglaterra, y la autodestrucción de los regímenes comunistas del este empujó los cimientos para una agresiva cruzada global contra regímenes y movimientos de la izquierda en el tercer mundo, especialmente en Latinoamérica. El retroceso de los movimientos obreros fue particularmente vicioso y triunfal en Latinoamérica, donde la mayor parte del continente experimentó la instauración de dictaduras militares que desmantelaron las restricciones nacionales a los flujos de capital y los aranceles. Dentro de este nuevo marco global de los artefactos de la construcción imperial y regímenes autoritarios colaboracionistas, hay varios factores que intensifican la expansión económica global. (1) La innovación tecnológica, especialmente las tecnologías de la información, aceleró los flujos de capital y mercancías. (2) La acumulación de una gran escala de capital en los Estados Unidos, una baja en relación con los porcentajes de los beneficios y el mayor rol del capital financiero espolearon las inversiones en ultramar, la especulación y las liquidaciones de las empresas privatizadas. (3) La competición intensificada entre los EE. UU., La Unión Europea y Asia, dirigida a las multinacionales (empresas multinacionales en sus siglas en inglés) a buscar ventajas asegurando bancos y recursos; cuotas de mercado dentro de Latinoamérica. (4) El surgimiento de dictaduras derechistas pro occidentales probaron condiciones socioeconómicas excepcionalmente favorables para liquidaciones y adquisiciones de empresas y recursos locales, extraordinarios dividendos en especulación financiera y oposición mínimos de reprimidos sindicatos y partidos nacionalistas y de izquierda. Como consecuencia de estos cambios estructurales, se pusieron en práctica las doctrinas de mercado libre y las políticas neoliberales con el resultado de acuerdos de comercio libre (TLCAN-Tratado de Libre Comercio de América del Norte en sus siglas en inglés) y desregulación de las economías . El crecimiento de la actividad especulativa enraizó y prosperó al mismo tiempo que las redes de la garantía social fueron desmanteladas. Después de más de dos décadas de desarrollo altamente polarizado y crecimiento mediocre, las economías neoliberales se estancaron y entraron en crisis: los precios de las mercancías (commodities) cayeron, las burbujas financieras estallaron, las estafas bancarias a gran escala empobrecieron a los ahorradores de la clase media, inversionistas fueron defraudados ... llevando a un colapso económico virtual ya un desempleo masivo. En los primeros años del nuevo milenio, Latinoamérica se enfrentó a una crisis sistémica en el cual los regímenes neoliberales fueron los depuestos, los movimientos sociales crecieron y las bancarrotas económicas se multiplicaron. Se elegieron partidos y coaliciones de centro que tendieron a implantar medidas de mejora que aliviaron el impacto de la crisis. Se aprobaron paquetes de estímulo para reavivar las economías. El mercado de los precios agrícolas y minerales en el mercado mundial facilitó la recuperación económica, que duró hasta el comienzo de la recesión económica de 2008. Movimientos Sociales Brotando del crecimiento polarizado, de la intensificada explotación del trabajo y del desplazamiento de campesinos y granjeros, todo ello endémico de las políticas de libre mercado, el descontento social se extiende en las zonas rurales, entre los trabajadores rurales sin tierra, los campesinos y las comunidades indígenas. Emergió una nueva generación de líderes militantes con capacidad para conectar el malestar local con políticas estructurales nacionales e internacionales. Los movimientos de masas se establecieron en los primeros años de la década de los noventa y lanzaron una serie de campañas de masivas y movilizaciones que se extendieron a las ciudades e hicieron involucrarse en la creciente masa de trabajadores urbanos desempleados, funcionarios, empresarios y profesionales clase media empobrecidos y cada vez menos reciclables. Las crisis precipitaron revueltas a gran escala, comandadas por los nuevos movimientos sociales, que exigen cambios sistémicos pero se apaciguaban ante la elección de regímenes de centro izquierda. La primera década del siglo XXI ha sido testigo del ascenso y declive de la actividad de movimientos que eventualmente se asentaban en cambiantes nichos del nuevo orden presidido por los regímenes de centro izquierda. Hipótesis Clave La expansión de la 'globalización' o el desarrollo del modelo imperialista centralizado se acompaña del crecimiento de los movimientos sociales de masas. Esto plantea la cuestión fundamental de la relación entre los dos procesos. Presentamos varias hipótesis para explorar esta relación. (1) El alcalde de Cuanto se las desregularizaciones de la economía, los mayores son la aceleración de la globalización y el impulso para el crecimiento de los movimientos sociales. (2) Las crisis y el colapso de la globalización desregularizada lleva un mayor protagonismo y una mayor radicalización de los movimientos sociales hasta incluir levantamientos sociales que deponen regímenes en curso. (3) Cuanto mayor es la regulación y el control del proceso de la globalización por la parte del régimen, menor es el impacto de la crisis, más moderadas las actividades de los movimientos sociales y menos probable una rebelión popular. (4) Cuanto más débil el mar de la seguridad social en tiempos de crisis, los mayores son los movimientos sociales y más radicales sus demandas. Por el contrario, cuanto más fuerte sea el rojo de seguridad social en tiempos de crisis menor será el crecimiento de movimientos sociales y más reformistas sus demandas. (5) La depreciación mundial de las mercancías tiene más posibilidades de crear como subproducto movimientos sociales radicales que los períodos de precios boyantes. Combinando nuestras cuatro variables principales en una sola hipótesis sobre la relación de la globalización y los movimientos sociales, llegamos a las siguientes propuestas: Las condiciones óptimas para los movimientos sociales radicales de masas financieras y recesión productiva, cuando los precios de las mercancías están a la baja y en un contexto débil de garantías sociales. Por el contrario, los movimientos sociales radicales de masas tienen menor posibilidad de surgir bajo una economía altamente regulada, con una fuerte red de seguridad social y en un contexto mundial de precios de mercancías al alza y economía boyante. Poniendo a prueba la hipótesis: Latinoamérica 1980-2010 Entre 1980 y 1990, Latinoamérica experimentó un período de crecimiento moderado y precios estables en el mundo para sus mercancías. Éste fue un período de desmantelamiento mayor de las regulaciones estatales sobre la economía y de un debilitamiento de las redes de seguridad social. Y aun así no se producen levantamientos sociales importantes ni se crearon movimientos sociales de masas, excepto en Chile entre 1985 y 1986, que terminaron con el político político, respaldado por Estados Unidos, entre los pinochetistas y los partidos de la socialdemocracia cristiana y su subsecuente ascenso al gobierno en 1990. Durante la primera mitad de la década de los noventa los precios de las mercancías (commodities) descendieron hasta mínimos históricos, la red de seguridad social continuaba deteriorándose; los beneficios del capital se multiplicaron en una orgía de privatizaciones y adquisiciones extranjeras mientras el crecimiento general se estancaba. Creó los movimientos sociales, la movilización de masas, extendió el campo a las ciudades sin embargo se dieron pocas rebeliones populares. En el período entre el final de la década de los noventa y los primeros años del 2000 (aproximadamente 1999-2003) se experimentó una gran crisis socioeconómica y política, incluyendo crisis económicas y financieras en Argentina, Bolivia, Brasil, Venezuela, Ecuador , Perú y Uruguay. Después de más de veinte años de políticas de libre mercado acompañando al proceso de globalización, el rojo de seguridad social estaba hecha de jirones. Los precios de las mercancías se mantienen bajos y la desregulación financiera agudizaba la vulnerabilidad de las economías ante la recesión en los EE.UU. Entre 2000 y 2005, los regímenes neoliberales se establecieron en Argentina (tres regímenes en dos semanas- 2001-2002), Bolivia (2003, 2005), Ecuador (2000, 2005), Perú, Uruguay, Brasil, Venezuela (el régimen golpista duró cuarenta y ocho horas 2002). Los movimientos sociales crecieron precipitadamente en toda la región y sus demandas se radicalizaron, demandas que incluían cambios estructurales fundamentales. El Movimiento de los Campesinos sin Tierra en Brasil (MST) lideró los movimientos de ocupación masiva de tierras en el país. Levantamientos obreros, campesinos e indígenas expulsaron en Bolivia a dos gobiernos elegidos en curso. En Ecuador, coaliciones de movimientos indígenas y urbanos derrocaron un gobierno neoliberal en curso en 2000 y un movimiento ampliamente basado en ciudadanos de las urbes expulsó a un régimen neoliberal corrupto en 2005. En Argentina, una rebelión popular liderada por organizaciones vecinales de trabajadores de clases En Venezuela, una movilización popular masiva, con aliados militares, expulsó a la junta empresarial-militar de abril de 2002, respaldada por los Estados Unidos, y restableció en el poder de Presidente Chávez. El período entre 2003 y 2008 fue testigo de una subida pronunciada de los precios de las mercancías hasta los niveles de registro. El auge de los regímenes de centro izquierda estuvo acompañado de controles sobre el capital, la restauración parcial de la seguridad de la red social, una recuperación económica rápida y un crecimiento relativamente alto. Los movimientos sociales dejaron de crecer, sus demandas se centraron en las reformas inmediatas, las movilizaciones fueron menos frecuentes y algunos de los líderes clave fueron designados cargos en la administración. En el período entre 2008 y 2010 se produjo un pronunciado descenso del crecimiento que reflejaba el impacto de la recesión mundial y la bajada de los precios de las mercancías (mercancías). Mientras la mayoría de los países entraba en recesión, el sistema financiero no experimentó un colapso comparable al del período anterior (2000-2002), en parte por los controles sobre la capital que tuvo lugar desde la primera parte de la década. Mientras crecía el desempleo y los niveles de pobreza se incrementaban, la mejora de la red social minimizó el impacto de la recesión. Los movimientos sociales aumentaron su actividad y experimentaron un crecimiento medio pero con pocos, aunque sea que alguno, los retos al poder estatal, al menos durante los primeros de los años de duración de estas crisis en el transcurso. Conclusión Nuestro repaso demostración histórica que los factores como la implantación de cambios neoliberales y la profundización en la globalización no llevan por sí solos al crecimiento de movimientos sociales masivos y radicales: así lo atestigua el período de 1980 a 1990. Ni tampoco el bajo precio de las mercancías, una débil red de seguridad social o unos ingresos estatales en declive provocan levantamientos populares y la creación de movimientos sociales radicales de masas. De la misma forma, una crisis económica, como la recesión de 2008 a 2010, no ha llevado a un resurgir de los movimientos sociales de masas radicales o de las rebeliones populares. Sólo una combinación de los factores internos, como una reducción de la seguridad social y una economía desregulada, y una crisis externa, como una recesión global, y unos precios de mercancías (mercancías) mundiales a la baja, que las condiciones son posibles para el crecimiento de movimientos sociales de masas radicales y dinámicos. Las escritoras que se centran en empiezo desde una perspectiva de 'sistema mundial' o cualquier otra de carácter 'globalista' cuando intentan estudiar el auge de los movimientos sociales como una función de las 'operaciones' de mercado en la hora de tener en consideración las políticas políticas y sociales internas y las políticas sociales estatales resultantes como factores determinantes. Deberíamos resaltar que las rebeliones de los movimientos sociales no ocurren de repente porque todas las contingencias de lugar. Los levantamientos sociales a finales de los años noventa y la primera mitad de los años del nuevo milenio en la década de la gestación: organizando, acumulando fuerzas sociales, creando con las instituciones disidentes de las instituciones -como miembros radicales de la iglesia y desarrollando las cuadros de mando Las crisis económicas, como mucho, fue el evento "disparador" del severo descrédito de la clase dominante, minó la imperiosa ideología de la "globalización", que permitió a los movimientos dar un salto cualitativo de la protesta a la rebelión política y el cambio de régimen Finalmente, aunque no es esencial para este estudio, debe saber que los movimientos sociales en su clímax eran los capítulos de derrocar regímenes neoliberales, no fueron capaces de lograr poder político y revolucionar la sociedad: sus levantamientos permitieron a políticos de centro izquierda llegar al poder . Irónicamente, una vez en el poder,