El Emperador Morales I, debe cumplir con resoluciones internacionales

Realmente no es necesario ser muy inteligente, para darse cuenta de las transformaciones sociales llevadas a cabo por la organización barrial de la Túpac Amaru, cuya referente natural es la Compañera Milagro Sala. La provincia de Jujuy, estuvo y esta tutelada por muy pocas familias “patricias” dueñas de la provincia, que históricamente ha esclavizado a todo un pueblo Jujeño mayoritariamente Coya. Estas “familias”, en especial Blaquier, familia amiga de Gerardo Morales (actual gobernador UCR-PRO 2016) junto a su vice gobernador Carlos Haquim del Frente Renovador de Sergio Ma$$a.

Las ocupaciones de tierras en Libertador General San Martín y Ledesma, en la provincia de Jujuy, y la posterior represión estatal con la ayuda logística de la familia Blaquier, accionista mayoritaria del grupo económico Ledesma, debe entenderse desde un trasfondo político, económico y social que se viene configurando desde hace décadas. Las ocupaciones no se dan porque sí, sino que responden, organizada o espontáneamente, a un contexto caracterizado por la concentración económica en manos de pocas familias, que al mejor estilo feudal deciden sobre el presente y el futuro de miles de personas, bajo la tutela y el beneplácito del estado provincial y nacional. Es decir, poder económico y poder político en plena armonía.

Ledesma es uno de los grupos económicos concentrados más tradicionales y poderosos de la Argentina, ya que es uno de los pocos que se puede vanagloriar de pertenecer en su totalidad a capitales nacionales. Produce caña de azúcar, alcohol etílico, azúcar para consumo, celulosa, papel, frutas cítricas, jugos y paltas, derivados del maíz, papel, agricultura, ganadería, gas natural y petróleo.

Posee el 31% del mercado del papel y el 22% del de azúcar. Concentra bajo su órbita empresarial alrededor de 155000 hectáreas, o sea, el 80% de las tierras del departamento jujeño de Ledesma. 37000 de esas hectáreas están dedicadas a las plantaciones de caña de azúcar. A su vez, y desde 1982, incursiona en San Luis, a través de su subsidiaria Glocovil en la molienda de maíz y elaboración de jarabes de fructuosa y glucosa. Para ello destina 5000 hectáreas.

Pero no todo termina allí, sino que también dedica 2000 hectáreas a la plantación y empaque de cítricos y a la comercialización de jugos concentrados y administra 52000 hectáreas en la provincia de Buenos Aires y el litoral destinadas a la producción ganadera. Y como no podía ser de otra manera, incursiona también en el negocio de la soja, a la que dedica 2000 hectáreas. Participa de la producción de petróleo y gas natural por medio de la UTE Aguaragüe, en la que es socia de la ex_Repsol, Tecpetrol, Petrobrás, Mobil Argentina y CGC. El oligopolio Ledesma tiene una facturación anual de 1500 millones de pesos y emplea a 7000 personas, decidiendo, de esa manera, sobre el devenir de la mayoría de las familias que viven y subsisten en el departamento de Ledesma y poblaciones aledañas.

Esta obscena realidad económica y social posiciona al grupo Ledesma, y a la familia Blaquier como los dueños no sólo de las tierras en el norte argentino, sino de la vida de miles de personas que por una cuestión de dependencia se ven obligados a vender su tiempo y fuerza a este monstruo económico que configura la fisonomía social del norte argentino. Nada escapa a su órbita, ni ninguna decisión estatal no pasa primero por los escritorios del oligopolio.

Como es de esperar, el poderío económico del grupo Ledesma se traduce inevitablemente en poder político. Y es tal la incidencia de la familia Blaquier que un recordado suceso histórico la muestra tal cual es: El 27 de julio de 1976, la ciudad de Libertador General San Martín y la localidad de Calilegua fueron sitiadas por la policía de Jujuy, la policía federal, el ejército y la gendarmería. A las 22hs se produjo, simultáneamente en las dos localidades, un apagón total, salvo en la fábrica de la empresa Ledesma.

Estos son los que bancan al gobierno de Gerardo Morales (UCR-PRO-FR) y “SU” “Justicia” más, el delincuente lavador de Macri, todos en contra de Milagro Sala, una dirigente que hizo más casas que el gobierno de Tucumán en más 30 años de “democracia” burguesa. Todos alineados, junto a los  medios de des-comunicación. En “la justicia burguesa” los pobres tienen que demostrar su inocencia en la cárcel, lo poderosos no.

Así las cosas, si quieren también, háganlo extensivo al resto de las provincias con sus respectivos patrones a semejanza de los Blaquier.

El “modelo” jujeño, tiende a reproducirse, a cada conflicto social, a lo largo y ancho del país. Es hora de ejercitar el pensamiento crítico, negarse conscientemente a este modelo de dominación.

El Dengue