Desde que los EE.UU. declarara al Estado venezolano en un país que atenta contra la “seguridad nacional” de ese Estado, centro del imperialismo, amplios sectores de las llamadas capas medias neofascistas y la burguesía venezolana proimperialista, se han envalentonado de tal manera que desafían con otro golpe de estado, y negociando una posible intervención militar norteamericana tipo Libia, tipo Muamar el Gadafi, o como en Siria de Al Asad.

Sabemos que la desestabilización, se lleva a cabo de diferentes formas, la diplomacia internacional como la OEA, y las ONU con la anuencia de los gobiernos de ultraderecha de la región entre ellos la Argentina de Mauricio Macri, en esta coyuntura histórica. Esta escalada golpista, -como dije- los hacen de direntes maneras y por etapas, lo que ya está funcionando hace un par de años es el bloqueo económico haciendo que existan faltantes cruciales de insumos necesarios para la población, productos de higiene, medicamentos etc.

Así como la economía argentina siempre dependió básicamente de los ingresos por exportaciones agrícola-ganadera y ahora la minería, con un desarrollo industrial medio de carácter dependiente, Venezuela históricamente vivió a cuenta del petróleo y sus derivados, con nulo desarrollo industrial, en realidad es un panorama generalizado en el llamado tercer mundo o en países en vía de desarrollo.

Muchos de los mecanismos que se utilizan son viejos y repetidos, pero efectivos a la hora de acumular serios descontentos organizados, que ejecutan bajo diferentes mascaradas, la más importante de sus formas es demostrar la legitimidad de las protestas, que en general son los que ponen la “carne” al frente de los conflictos. Todo que esta por detrás, está configurado y dirigido por lo aparatos de inteligencia de la reacción, iglesia, embajada, asesores militares, y los medios de comunicación nacionales e internacionales con coberturas especiales, y con base en Miami y el estado de Atlanta (CNN).

Estos sectores de la reacción, son los mandantes de grupos de sicarios -los que directamente- asesinan a manifestantes “propios”, en forma directa o por medios de franco tiradores, como fue en el golpe del año 2002 en contra de H. Chávez, esos crímenes fueron reproducidos inmediatamente por todos los medios de comunicación concentrados a nivel mundial, campaña que sirvió en primera instancia para legitimar el golpe, situación mentirosa que fue desmantelada por el propio periodismo y estos tuvieron que renunciar a los medios para los cuales trabajaban, la argentina sabe de esas operaciones mediáticas desmontadas por los propios periodistas, casos como el de Santillán y Kosteky, Mariano Ferreira, Fuentealba entre otros.

No es objeto de esta nota, marcar los errores e insuficiencias del sistema o proyecto político de la llamada revolución “socialista” en la hermana República Bolivariana de Venezuela, no es el momento, son tiempos de manifiesta solidaridad y repudio a cualquier intervención extranjera por cualquiera de las vías que quieran desarrollarlas. Así, como también repudiamos todos los golpes de estado de los llamados “blandos” o de IV generación.

Si no comprendemos cómo funcionan las etapas que se están ejecutando no solo en Venezuela, si no en el resto del mundo, ejemplos como los de Irak, Libia, como dije anteriormente Siria e incluso la caída de la propia ex URSS, no podríamos entender nada de lo que esta pasando y de lo que va a pasar.

Entiendo que, para muchos, no será una novedad la eficacia que tienen los medios de comunicación masivos y cada vez más concentrados, cuando digo medios estoy diciendo de TODOS, y las redes sociales. Los medios de comunicación conforman “el corazón” del programa, solo falta la intervención GRINGA.

El Dengue